Mandamiento Nº 2 de la twittosfera: “Respeta a quienes te comentan y te siguen”
Luego de todo este rollo de speedygate, y tras la respuesta de Marco Sifuente a mi Post sobre este caso, he caído en cuenta que tras algunos años de formada la blogosfera peruana, hemos entrado a una nueva etapa, una mutación indebida de quienes alguna vez conocimos como Blogstars.
Percepción que es reforzada por la recientemente leída Carta Abierta de Pablo Saldarriaga que acusa a Luis Carlos Burneo de generar todo un escándalo, aprovechando el trabajo de Pablo y en desmedro de un diario local, sólo para agenciarse de algo de autobombo gratuito (Leer también los comentarios al final de ese post, que refuerzan mi hipótesis de la alianza tácita entre Ocram y Spencer).
Por supuesto, sigo y comento a varios blogstars, los felicito, los critico, y en la mayoría de casos he tenido respuestas “responsables” por parte de ellos, porque después de todo, si escribes algo debes aceptar que la gente no esté de acuerdo necesariamente contigo.
Sin embargo, este nuevo grupo que he denominado como los Twittocables (Exacto! en honor a la película de Brian de Palma: Los Intocables) son aquellos que piensan que el hecho de tener casi 10 mil followers e igual cantidad de fans, o porque sus blogs son los más visitados, salen en la tele y son más parte de la farandula limeña que bloggers, creen que todos deben decir amén a lo que dicen, aplaudirlos y alabarlos.
Los Intocables
Hace varios meses fui censurado por Henry Spencer (Cuando hacía sus entrevistas recogiendo preguntas por el msn, fui bloqueado porque no le gustó un comentario mío), pensé que sería sólo una anecdota, no le presté mucha atención, y tampoco creo que a él le haya importado mucho, pues yo era un visitante más de su blog; pero tras esta respuesta exaltada de Marco Sifuentes, veo que tanto el “famoso” Ocram como Spencer bien podrían ser presidente y fundador del club de los Twittocables.
Copio parte de la respuesta airada de Sifuentes (@Uterope) que lejos de rebatir mis argumentos, por supuesto, especulativos (como también lo eran muchos de los reportajes de Marco), olvidó la diferencia entre una opinión y un informe o reportaje, lo mío era una opinión, desde todo punto de vista rebatible, pero parece que al hasta hace poco periodista admirado por mi persona, no le gustó la crítica alturada, y respondió con el ataque, derecho que le da ser un blogstar, y ahora un Twittocable.
Copio parte de sus comentarios a mi post:
Marco dice: “Estes post linda con lo difamatorio”
Y yo digo: Nuevamente, estimado Ocram, si crees que es difamatorio di que es difamatorio, no hables a medias tintas, eso de “linda” te resta credibilidad. Por otro lado, no te estoy difamando, sólo manejo hipótesis.
Marco dice: “… Sugieres que soy parte de una guerra sucia contra alguien con quien no compito. en toda mi carrera jamás me habrás visto ni me verás usando armas vedadas por la moral, algo que no parece ser el caso de tu amigo Luján”.
Yo digo: Ocram me acusa de especular, pero luego especula que Juan Carlos Luján es mi amigo, y además insinúa que el ex editor de Vida y Futuro de El Comercio es un inmoral o poco ético en su trabajo. Bueno Marco, a JC lo conosco, pero no es mi amigo, y si dices que él tiene antecedentes de un trabajo poco ético, entonces muéstra tus evidencias, para que todos sepamos, porque para eso son las redes sociales, para enterarnos de cosas que los medios tradicionales no dicen, o no quieren decir.
Marco Dice: “Es muy fácil lanzar especulaciones. yo también puedo especular que me involucras en una guerra sucia porque eres socio de Luján y algún negocio tienes con él. viste qué fácil? seamos más responsables en lo que afirmamos”.
Yo digo: Bueno, si tuviese un negocio con Luján no lo ocultaría, al igual que si lo tuviese con cualquier persona; hacer negocios no está mal, pero si está mal fingir moralidad cuando todos sabemos que detrás de ello hay un interés económico.
Concluyo: Entonces, estimado Marco, como se diría popularmente, “El que se pica pierde”… yo puedo opinar porque para eso son los blogs, o quizás tu condición de blogstar y twittocable ya te hizo olvidar por qué nacieron los blogs.
Para otros puntos de vista sobre el caso speedygate y otras perlas lean:
- Bloodyhel
– Mil Horas
- Sarita Saenz On Line
- Puente Aéreo
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